¿Cuántas veces os habéis despertado con un dolor horrible en la pierna porque se “os ha subido el gemelo”? Es una sensación dolorosa y frustrante porque no sabemos por qué se produce.
Cuando decimos que se “nos sube el gemelo”, en realidad lo que se produce son espasmos musculares en la zona posterior de la pierna. Estos espasmos son el resultado, normalmente, de una sobrecarga muscular tras un entrenamiento, bien por falta de calentamiento o de estiramientos.


Pero, a veces, se producen por falta de ciertos minerales, como el potasio, o por deshidratación. Estos dos factores evitan que llegue el oxígeno suficiente al músculo y hacen que se contraiga involuntariamente para activar la llegada de sangre a la zona.
Esta situación es muy común cuando nos acostamos tras haber bebido, ya que nuestro cuerpo está deshidratado aunque no nos demos cuenta.

Dicho esto, podemos deducir que lo mejor para prevenir esta situación es mantenerse bien hidratado, cuidar la alimentación y realizar ejercicios correctos de calentamiento y estiramientos antes y después de entrenar.
Sin embargo, cuando no podemos evitarlo, tampoco sabemos qué hacer mientras nos está pasando. Lo mejor para frenar el dolor es apoyar el pie en el suelo y poner nuestro peso sobre él. Esto evitará que el espasmo vaya a más. Una vez el dolor haya disminuido debemos estirar el músculo, tirando de los dedos hacia la espinilla y manteniendo la rodilla extendida.